La leucemia pide la palabra

Iliana De Los Reyes Valencia
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La leucemia es el cáncer hematológico más frecuente en la edad pediátrica, no tiene una causa específica sino un grupo de factores multifactoriales relacionados con su desarrollo.

Existen dos subtipos comunes, la leucemia linfoide y la mieloide siendo la primera la más usual.  

Las manifestaciones clínicas son heterogéneas y pueden simular otras enfermedades, por lo que el clínico debe estar entrenado en identificarlas. El compromiso es sistémico y la infiltración por blastos leucémicos desplaza a los eritrocitos, leucocitos y plaquetas originando síntomas como: palidez cutánea, debilidad, mareo, cansancio, falta de concentración, irritabilidad, infecciones a repetición, sangrado por piel, mucosas y órganos internos, incremento de los ganglios, aumento del hígado y el bazo, entre otros.

 

El diagnóstico confirmatorio requiere un estudio medular donde observamos la presencia de blastos >20% cuya clonalidad debe ser evaluada desde el punto de vista morfológico, citoquímico, inmunológico, genético y molecular.

El abordaje por un grupo multidisciplinar incluyendo el profesional en Bacteriología quienes se enfrentan al reconocimiento de las primeras alteraciones citomorfológicas, observadas en el frotis de sangre periférica o el hemograma, permitirá a los médicos asistir inmediatamente al paciente y contemplar este diagnóstico diferencial.

El tratamiento requiere asistencia en instituciones capacitadas por personal idóneo, quienes ayudarán a través de un equipo especial, a realizar el manejo de la enfermedad y soportar las complicaciones asociadas por la leucemia y/o la terapia.

El pronóstico está relacionado con la categoría de riesgo, las comorbilidades y la presencia de eventos como: no respuesta al tratamiento, progresión, recaída, abandono o muerte.

Colombia cuenta hoy con una ley de cáncer infantil, que brinda cobertura a nuestra población pediátrica, en la asistencia integral de esta patología hasta los 18 años de edad.